
Las otras madres.
Las que desean un hijo. Las que buscan incansablemente.
Muchas de ellas pasan por exámenes médicos invasivos, dolorosos.
Esperas, angustias, incertidumbre.
Llevan cuentas interminables de períodos, hormonas y ovulaciones.
Se vuelven expertas en terminología médica que hacía un tiempo atrás desconocían por completo.
En este camino de los blogs he conocido a muchas de estas mamás.
Las que buscan, desean, esperan.
Las que luego de un tiempo de intentos se cansan, retoman el camino.
Pierden esperanzas y las recuperan.
Dicen basta, y al otro día toman impulso nuevamente.
Me pregunto como son miradas, escuchadas.
Si las sostenemos como sociedad, si compartimos su camino.
Si entendemos que los tratamientos no solo son costosos en lo económico, sino también en lo emocional, en lo afectivo.
No es simple desde lo psicológico enfrentar problemas de infertilidad.
Internamente aparecen frustraciones, culpas. Se mueven espacios femeninos de los más profundos. El "no poder" se inscribe, golpea y sacude.
La relación con el propio cuerpo se resiente. Se vuelve una pelea, una escisión.
En muchos intentos se logran embarazos y se pierden.
La relación con la pareja sufre altos impactos también. Otra vez: culpas, escisiones, frustraciones.
Muchas voces se levantan, como pasa con todos los temas. Muchos opinan. No todos saben. Y nunca se puede abarcar en conocimientos y palabras al otro ser humano que sufre.
No hay miradas simples posibles.
Cuando alguien dice -"bueno, con tantos chicos que hay sin padres, podrían adoptar"- la gente no se conecta con el deseo interno de esa mujer que espera. Con el de esa pareja que quiere tener su propio hijo.
No todos estan preparados para adoptar un bebé. No todos han llegado al momento en que pueden desistir del intento aunque sea por un tiempo.
Cuando escucho -"pero si cuando adopten seguro queda embarazada porque deja de estar pendiente"- no escucho que se de al hijo para adoptar el lugar merecido que necesitará para reparar su historia primaria de abandono. Hay que recibir a ese hijo como tal, y no como un medio facilitador del hijo biológico.
Cada madre, cada pareja irá tomando sus decisiones. Algunas optarán por la adopción, pero otras no. Y todas las decisiones son respetables. Ninguna fácil.
A veces pienso que las madres que hemos tenido la suerte de poder lograr nuestros embarazos de manera natural, sin tantos médicos, estudios, dolores en el camino, desconocemos esta otra cara de la procreación.
Siento que esas sensaciones de poder, inmensidad y fuerza que nos da el estar embarazadas son justamente las que se mueven de otra manera en estas madres en búsqueda.
Por eso mismo el día de la madre me hizo pensar en ellas.
Admirando las ganas que le ponen a cada nueva etapa del camino.
Y queriendo desde este lugar, nombrarlas también.







