jueves, 11 de diciembre de 2008

Momentos...


El festejo del cumple de Alejo me dejó pensando en los que algunas escribieron en los comentarios.
Esto de que los permisos que nos damos con el tercer hijo son tan distintos.

Vivencias diferentes las que se experimentan con cada hijo.

Inexperiencia y experiencia.

Temores y seguridades.

Cara y contracara de la maternidad.

Siento que cuando tenemos un bebé hay algo estremecedor y maravilloso que nos envuelve: un ser humano indefenso depende absolutamente de nosotras para sobrevivir.....¡Guau! No es una pavada. Es mucho y muy movilizante.
Aprendemos en el camino.

Nos foguearemos en la tarea con nuestro primer hijo. Y no solo en lograr que la cría sobreviva, sino que lo haga sano, de acuerdo a muchas expectativas. Ganamos confianza cuando podemos comprobar que nuestras acciones maternantes son efectivas, buenas, plenas de una escucha especial que nadie puede igualar con nuestro hijo.

Acomodarnos a ser mamás, seguir con nuestra carrera, estudio, pareja, vida familiar...lo hacemos con el primer hijo.

Miedos, muchos que aunque no nos obsesionen estan allí.

Siento que el tercer hijo ( porque es este el caso) suele llegar en un terreno mas seguro, sabemos de muchas capacidades desplegadas, de la mirada, la escucha.
Sabemos de nuestro instinto, de lo bueno de disfrutar momentos que no se repiten.

Tenemos y nos damos otros permisos frente a nosotras mismas y frente al mundo, como una autoridad especial, ya lo hemos hecho, así que podemos disfrutar. No nos sentimos tan expuestas ante la mirada del resto.

En mi caso, la carrera que sentía con el primero se desaceleró. Con Alejo me he permitido tiempos mas calmos, a pesar de tener que responder a demandas de dos niños más, o quizás por eso mismo.
Con Alejo elegí poner el freno de mano, mi propio cuerpo me lo pidió: contracciones al sexto mes, amenaza de parto prematuro, bajar el ritmo de trabajo, ocuparme de que su llegada fuera lo mas sana y de ahí un puerperio mas conectada con los placeres absolutos de tener a un bebito en brazos, en la cama, prendido a la teta, en conexión con sus hermanos.

La salida al trabajo fue menos autoexigente, tengo la suerte de poder elegir mis horarios de consultorio y eso me ayudó, y sé que no todas las mujeres pueden hacerlo porque sus horarios no son tan flexibles.

Con Alejo había muchos miedos que tenía con Ezequiel que ya se habían despejado. Con Luisina, a pesar de todo lo que le pasó al nacer estuve mas tranquila, creo que hice menos de la mitad de consultas al pediatra que en mi primer año como madre primeriza.

Son etapas. Crecemos como madres. Pasamos por momentos distintos con cada hijo.

Vamos caminando y esta bueno aprender, disfrutar, exigirnos menos.

Está bueno sentirnos mas seguras y confiadas.
Obvio que los amamos a todos...Pero la llegada de cada uno la vamos viviendo distinto, con otras experiencias, habiendo crecido con cada nacimiento y los diferentes pasos que damos en la crianza...

13 comentarios:

Charo dijo...

Gracias Vero por la super respuesta! Besos!!

Vero dijo...

Uy Vero, qué lindo!!
Besos a Alejo, que leí el post pero ando medio a las corridas estos días.
Pero ahora paré porque yo también siento que con el tercero uno disfruta más de ese bebé, sin tanta presión encima. Yo siento que los hermanos al ser dos pueden también entre ellos compartir lo que significa tener un hermano, y en mi caso no sentí la culpa que me daba tener al segundo a upa y ver que no podía agarrar a la primera justo cuando quería caca. Ahora entre los mayores "se hacen el aguante" también. Creo que hay algo en esto del tercero también de pensar que tal vez sea el último...y eso es una mezcla de goce profundo al estar con él y pensar que tal vez no se pasa más por un momento así...ay Vero...me moviste con este post.
Te mando un abrazo grande!!!

Laia dijo...

Vero yo de momento solo tengo a Aitana y me siento tal y como tu describes con Eze, miles de miedos, dudas, agobios y a veces siento que no me dejan disfrutar plenamente de mi hija.

UN beso enorme

Monica dijo...

Vero, tenes razon son los mismos amores y distintos disfrutes. Espero poder pasar por todas esas tres etapas. Imagino que mi segundo hijo sera un relax ni puedo imaginar un tercero...
Un beso grande.
Moni

tia elsa dijo...

Me siento tan identificada con lo que decis, y es así con el tercer hijo la maternidad se vive con más plenitud, sin tantos temores, y con la convicción que podés darte el lujo de disfrutar a tu bebé porque sabés que crecen rápido y ese tiempo ya no vuelve,por eso lo deje en la cama conmigo cuando hacía frío, que chupara la teta cuando quisiera y otras cositas no consideras buenas por los especialistas, pero yo sé qud estuve en lo cierto. Lindo post como todos los tuyos, besos tía Elsa

Françoise dijo...

mmmmmmmm, si lo dices.... te creo... jajaja
En lo unico que puedo opinar es en eso de los miedos, dificil no? nunca antes senti mas miedo en mi vida, el solo hecho de pensar que este chiquitico se enferme o le pase algo es terrible.. y sobre todo no saber que hacer...
Bueno, es el quien me lleva de la mano en el camino de aprender a ser mama... es mas lindo...

juli dijo...

Preciosas palabras Vero....por ahora (y sólo por ahora) tengo a Valen y gracias a una acción de mi madre el primer día que llevé a mi chiquita a casa pude desdramatizar varias situaciones.

Me acuerdo que cuando llegamos de la clínica mi ella nos esperaba ansiosa en casa....apenas entré me puse a hablar muy bajito...como susurrando...todo delicadito, modosito...y ahí mi mamá me dijo: No chiquitaaaa!...hablá normal...poné la tele, música....nada de cuchicheos ni de susurros....tenerla acá en tu casa es lo más normal...tener un hijo es natural..., acaso vos antes hablabas así?!?!


Te juro que esa acción, tan chiquita, influyó muchísimo en el modo en el que me tomo las cosas con mi hija...y bue...mi madre maternó (y materna) a 5 hijos!!!!

Besos Vero!

KL@U dijo...

uff tengo que esperar hasta el tercero para disfrutar y no tener los miedos que tengos!jajaja
me imagino que debe ser todo mas relajado.cuantos mimos debe recibir Ale por parte de todos.

me dejastes las ganas de saber que pensas del post que hice...es grave,estoy enloqueciendo...mmmm que sera?

Kinshasa dijo...

Vero aqui teresa desde españa me apunto a ese taller preadolescente que me proponias en mi blog!!! si por fis si !!! jjajajajajajja
Si es que estos preadolecentes son!!!

Besotes

Teresa
p.d:Alejo que bebe mas lindo!!!!

Laura dijo...

Ja, te leo y me dan ganas de un tercero.... NOOOOOOOOO!

Astrágalo dijo...

No se, aun no tengo hijos, pero si el primero asusta, el tercero tiene que ser un multitud... algún día te lo diré si llegara a sucederme.

Un abrazo.

Johana dijo...

Vero,

A mi me parece que este parrafo tuyo lo dice todo:
"Tenemos y nos damos otros permisos frente a nosotras mismas y frente al mundo, como una autoridad especial, ya lo hemos hecho, así que podemos disfrutar. No nos sentimos tan expuestas ante la mirada del resto."

Si, me imagino que cuando llega un tercer hijo ya no anda nadie dandote opiniones ni diciendote que vas a malcriar..ya uno tiene su experiencia que lo avala, entonces no hay que sentir tantas miradas encima a ver si lo estas haciendo bien. No hay que sentirse tan observada.
Finalmente llega a ser lo que tiene que ser toda experiencia madre-hijo..muy personal...muy MADRE-HIJO...sin tanto madre-hijo-pueblo opinando...

Un abrazo,

Verónica dijo...

Hola a todos..
Internet no me funciona bien así que es por eso que no estoy contestando mucho ni comentando en los blogs, leo pero cuando voy a comentar se me cortó la conexión.....


Besotes.