
Preguntó Alejo en noviembre. A sacar la calculadora y ver...No dijimos nada y empezamos a buscar, la verdad no estaba planeado salir este verano mas que a nuestras sierras cordobesas.
En realidad cuando el preguntó, nos dieron muchas ganas. El contacto con el mar es único, yo que de chica lo disfrute tanto en las playas uruguayas sentí una cosita adentro: son vivencias inolvidables. Se absorve una energía, una paz, una sensación de inmensidad y calma.
Así que sintiendo que despues de tanto trabajo todos nos merecíamos el viajecito, allá fuimos: Playas Doradas, Rio Negro. Pueblito chiquito (150 habitantes estables) pasando las grutas unos 140 km. Si, piensan bien: como 14 horas de viaje en el auto...con los chicos..inventando lo que sea para pasarla lo mejor posible en esa convivencia automovilística..ja.
Viaje de ida: Río Colorado a solo 370 km de destino: problemita con al auto, nervios hasta solucionar, mecánico, llamadas, etc.. Solucionamos. Cansancio.
Llegamos a Playas cerca de las cinco de la tarde, hay que bajar desde la ruta por un camino de ripio un tramo largo. Mientras bajamos por el camino, llega un punto en el que de la nada frente a nosotros se abrió el azul del mar y se escuchó la vocecita de Alejo desde atrás: "¿Puedo llorar?, Estoy emocionado". Adivinen quien terminó llorando con esa frase...Si, yo..
Eso es el mar: emoción, regalo, vivencias únicas.. Valieron la pena las horas de viaje, eso Alejo lo dejó clarito con su pregunta..