
25 años de la escuela Juan Mantovani, donde cursé el secundario.
Donde aprendí a conectarme con el arte, el teatro, los libros. Donde ser la primera promoción del secundario era el estímulo perfecto para que cada profe desplegara todos sus recursos para transmitir, generar, acompañar.
Donde los timbres no existían, las reglas las armábamos entre todos y "El Goyo" (dueño y director) se sentaba a la par nuestra para charlar de algún conflicto o pedido nuestro.
Donde hacer clases al sol y con música era una costumbre.
Y volví con mis hijos después de 20 años. Y me acompañaron sabiendo todas esas cosas que me gustan de esa escuela, y saludaron a Goyo, y compartieron todo el día con mis compañeros, y nos vieron emocionarnos al abrazar a los profes. Y fueron parte de esa fiesta, la hicieron propia.
Y les agradecí, porque ahora que son mas grandes, que entienden de estas cosas, se involucraron en algo mio, lo compartieron. Y ese fue el mayor regalo del domingo de festejo. Gracias!!